Lo más interesante es que Spaemann se plantea las cosas "en serio", por lo que si alguien piensa que el hedonismo es lo correcto, debería serlo "hasta las últimas consecuencias". Pero ¿es esto posible?El siguiente capítulo arranca con una pregunta clave: ¿qué es lo que de verdad y en el fondo queremos? Después de aproximarnos a los primeros intentos de respuesta, concluimos que "lo que deseamos es justamente la realidad".
Si no lo es, en tal caso, no es un buen criterio para decidir "qué es lo que verdaderamente queremos".
Pero bueno, os dejo a vosotros los argumentos y la discusión. Eso sí, sería estupendo ir sacando conclusiones a la luz de los argumentos del texto, intentando ir más allá de lo que se piensa habitualmente.
Partiendo también del hedonismo -ya se ve que da para mucho- es posible caer en al cuenta de que hay una "jerarquía" de "placeres"; también es patente que existe una "jerarquía" en el preferir.Os dejo con los, a mi juicio, seis puntos del capítulo. Espero que todos podáis participar aquí y en el seminario.
Creo que las dos palabras clave son, precisamente esas: preferir -percepción del valor de la realidad- y jerarquía -condición de posibilidad del acto de elejir y de dialogar.
Un cordial saludo
20 comentarios:
La palabra Hedonismo proviene de la voz griega ¨Hedoné¨ y fue el primer principio de una moral sistemática.
Es una doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo de la vida. Es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que dice que los seres humanos deberíamos dedicarnos a buscar lo que verdaderamente nos agrada. Lo que contribuya al logro de ese objetivo será bueno y malo lo que lo dificulte.
Se pudo afirmar que todos los hombres no son hedonistas, pero si se les recomendaba serlos. Debían aprender que el bien supremo no estaba en las cosas ni en el hombre, sino tan solo en el placer que en ellos encontramos. Dentro del hedonismo podemos encontrar dos variantes:
1. El Hedonismo positivo: es aquella que trata de lograr un máximo placer.
2. El Hedonismo negativo: es aquella que trata de evitar el dolor.
¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos las personas en la sociedad?
La respuesta del hedonismo afirma que lo que propiamente y en el fondo desean es el placer, el bienestar. Pero ahora mismo podemos afirmar que la gente quiere algo más que eso.
¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos?. Hemos reconocido lo límites de esa respuesta y hemos visto que, en general, queremos todavía algo más, precisamente esto: mantenernos en el ser. El principio del placer encuentra su limite en el de realidad, como afirma Freud; pero hemos visto que tampoco da en el blanco lo que enseña Freud sobre el hombre como un hedonista frustrado que debe amoldarse, lo que quiera o no, a la realidad, si quiere sobrevivir. Lo que deseamos es justamente realidad; y salvoque estemos enfermos o seamos toxicómanos, no deseamos ninguna euforia ilusoria, sino una felicidad que se apoye en la realidad.
La verdad es que tanto el principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que, ni aisladamente ni en su mutua relación, describen adecuadamente en qué consiste nuestro último fin.
En un diálogo platónico, Sócrates responde así a su interlocutor, que sistiene que el placer es el único fin apetecible: es de suponer entonces que será intensamente feliz aquel que siempre tiene sama y puede rascarse de continuo. El interlocutor se enfada con esta grosería: al fin y al cabo existen otras especies de placer más altas que las de rascarse.
LLamamos valores a los objetos o contenidos de los sentimientos apuntados. El contenido valioso de la realidad se nos patentiza en los actos de alegría y tristeza, veneración, respeto, amor y odio, temor y esperanza. La paradoja reside en que, quien convierte el placer y el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará en absoluto aquel bienestar más profundo que llamamos gozo. Lo experimentará en cambio aquel a quienn se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder, como decimos, gozar de algo y con algo.
Como bien dice el capítulo, el hedonismo se centra en la búsqueda del placer y de la supresión del dolor.
¿Qué es lo que de verdad queremos las personas? Todos los seres humanos hemos nacido con la posibilidad de experimentar el placer. Ya desde pequeños si nos dan a elegir entre ir a jugar al parque o quedarte en casa haciendo los deberes, obviamente escogemos la primera opción. Y si también a nosotros, nos dan la posibilidad de elegir entre una mansión o una chabola, evidentemente escogeríamos la mansión. En el ser humano, todo lo que esté lejos de la belleza, es rechazado. Escogemos siempre lo que es apetente para nosotros.Y el placer no es bueno, ni malo, simplemente existe.Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde llega. Todos los extremos son inconvenientes, el exceso de placer se convierte en vicio. Por eso, debemos saber controlar nuestro apetito concupiscible (responsable de las pasiones, placeres y sentidos sensibles). El placer no es solamente la gratificación sexual como piensan la mayoría de las personas. Hay placeres tan simples y "placenteros" como comerse un trozo de tarta, observar nuestra naturaleza, calmar la sed,etc.
Existen placeres que también traen consigo infelicidad, insatisfacción o contratiempos, como por ejemplo la popularidad o la fama.
El mayor placer para el género humano debe girar entorno del servicio de los demás. Si aprendemos a distinguir verdaderamente lo que es placer, podremos vivir muchos momentos de felicidad. La disposición que tengamos hacia cada uno de estos casos determina nuestra aptitud para ser felices o no.
Epicuro formuló algunas recomendaciones entorno a todas estas categorías de deseos así:
Debemos satisfacer los deseos naturales necesarios de la forma más económica posible, como es alimentarse, vestirse, abrigarse, etc.
Podemos perseguir los deseos naturales innecesarios hasta la satisfacción de nuestro corazón, no más allá, cómo por ejemplo la gratificación sexual.
No debemos arriesgar la salud, la amistad, la economía en la búsqueda de satisfacer un deseo innecesario, pues esto sólo conduce a un sufrimiento futuro.
Hay que evitar por completo los deseos innaturales innecesarios pues el placer o satisfacción que éstos producen es efímero, como por ejemplo la fama, la popularidad, el prestigio, etc.
En este capítulo me voy a centrar en el Hedonismo, que es una doctrina filosófica que se basa en la búsqueda del placer como único objetivo en la vida.
Esta doctrina considera que el ser humano debe buscar lo que verdaderamente le agrada. Lo que nos facilite alcanzar este objetivo será bueno y lo que nos dificuolte alcanzarlo será malo.
En el Hedonismo podemos diferenciar dos variantes:
-El Hedonismo positivo: cuyo objetivo es lograr el máximo placer. Es propio de las clases dominantes de una sociedad, que pueden alargar el deseo ya que tienen los medios para alcanzar la satisfacción.
-El Hedonismo negativo: trata de evitar el dolor. Tiene pocos apatitos para así disminuir el grado de frustración. Según Epicuro esta variante supone un placer a largo plazo, por lo que va unida a la salud.
Respecto al placer podemos decir que no es ni bueno, ni malo, la cuestión está en como conseguimos satisfacer esas necesidades para llegar a alcanzar el placer. Para esto se debe aclarar que ningún extremo es bueno, ya que si dependemos siempre del placer no seríamos capaces de controlarnos sino que sería como si nuestro cuerpo nos controlase a nosotros y no tendríamos la capacidad de retardae el placer. Mientras que si nunca buscasemos el placer seríamos unos infelices, ya que no nos satisfacería nada.
La conclusión final de todo esto sería que las personas no solo de deben mover por placer, ya que sino dependerían de sus deseos y no tendrían la libertad de poder actuar consecuentemente en su vida, de poder tomar decisiones atendiendo a la realidad de manera racional.
La palabra hedonismo viene del griego ἡδονισμός (hedonismos), formada de ἡδονή (hedone = placer) y el sufijo -ισμός (ismos = cualidad, doctrina, sistema).
El hedonismo es una doctrina filosófica que proclama el placer como fin supremo de la vida. Por eso, los hedonistas basan su existencia en la búsqueda del placer y en la supresión del dolor.
Destacan que, por lo general, todo lo que el hombre hace es un medio para conseguir otra cosa. Sólo el placer es buscado por sí mismo.
El epicureismo, en cambio, asociaba al placer con la tranquilidad y enfatizaba la reducción del deseo sobre la adquisición inmediata del placer. Epicuro sabia que el hombre no se mueve por placer sino por cosas importantes de la vida. No obstante, les recomendaba a todos ser hedonistas. “Debían aprender que el bien supremo no está en las cosas ni en el hombre, sino tan sólo en el placer que en ellos encontramos.”
Dentro del hedonismo podemos distinguir:
1. hedonismo positivo: que trata de lograr el máximo placer.
2. hedonismo negativo: trata de evitar el dolor.
Sin embargo, a pesar de que el hedonismo nos conduzca en la búsqueda del placer, no nos ayuda a encontrar la verdadera felicidad.
En este texto se relata cómo el fin último de gran parte de la sociedad es lograr el placer y evitar el dolor, es decir, sentirnos a gusto.
El placer puede ser definido como una sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que en su forma natural se manifiesta cuando se satisface plenamente alguna necesidad del organismo humano. No me parece que el fin ultimo del hombre sea este, ya que no somos animales ni tenemos instintos y tenemos razón, voluntad y somos libres, en el caso de que nos dejáramos llevar por las pasiones careceríamos de la virtud de templanza, la cual asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad, es decir, es una de las cuatro virtudes que conforman la personalidad madura, si nuestro fin último fuera la satisfacción, el placer, nos encontraríamos en un nivel muy inferior, sin embargo, sé que el fin último del hombre es la felicidad, ya que esta es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta buena. Tal estado propicia paz interior, es un nivel más profundo del hombre.
No puedo entender como hay personas que consideren como fin último el placer.
Respecto al segundo capítulo, Educación o el principio del placer y de la realidad, surge la pregunta de si existe un deseo fundamental en el ser humano, con el que se puedan medir todos los deseos particulares y todas las aspiraciones, surge una respuesta: las personas queremos el placer y evitamos el dolor, es decir, sentirnos a gusto. A esto se le denomina hedonismo.
Pero el hedonismo no quiere decir que todo lo que logramos como objetivo de la voluntad vaya unido a una satisfacción.
Epicuro sostenía que no todas las personas eran hedonistas pero que debían serlo, ya que uno cuando no alcanza lo que desea se hace desgraciado. Sostiene también que para una buena vida son necesarias las virtudes de benevolencia, liberalidad y amistad.
Tercer capítulo la Formación o el propio interés y el sentido de los valores.
Hay varis puntos muy importantes. Por ejemplo formar a la persona para tener intereses. Pero si una persona solo tiene sus intereses, sin importarle nada mas no puede ser feliz.
Respecto a los valores, deja claro que tiene un orden jerárquico. Estos valores crecen si uno tiene disposición de someterse a ellos, y disminuye cuando no tenemos esa disposición. Para los valores hay dos características u obstáculos que son la apatía y la ceguera de la pasión.
El hedonismo es la doctrina filosófica basada en el búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo de la vida. Según esta doctrina los seres humanos deberiamos vivir en una busqueda constante del placer.
Dentro del hedonismo existen dos escuelas: la escuela cirenaica que plantea que los deseos personales se deben satisfacer de inmediato sin importar los intereses de los demás. Esta teoría fue expuesta por un grupo llamado los cirenaicos y epicureísmo que identificaba al placer con la tranquilidad y enfatizaba la reducción del deseo sobre la adquisición inmediata del placer. En esta forma, el epicureísmo escapa a la objeción precedente: mientras el placer y el bien mayor son de hecho lo mismo, Epicuro argumentaba que el placer más alto consiste de una vida simple, moderada, que se vive con amigos en discusión filosófica. Afirmaba que a veces por tener placeres momentáneos intensos se sacrifica el bienestar posterior. En tanto él entendía por placer la ausencia de dolor.
En mi opinión se pueden distinguir dos tipos de placeres: uno que consiste en hacer lo que uno quiere en cada momento sin importarle las consecuencias de después y otro que a través de esfuerzo y sacrificio consegues un placer posterior, que desde mi punto de vista se disfrutará más ya que ha sido trabajado para conseguirlo.
Este capítulo trata fundamentalmente del hedonismo, concepto muy marcado en la sociedad. El hedonismo (viene de la palabra griega “hedoné”, que significa placer), es una doctrina de pensamiento que consiste en la búsqueda del placer y la supresión del dolor , considera el placer como objetivo de la vida, y con lo que los hombres solo se preocuparían por buscar el placer y evitar el dolor, es decir, sentirse a gusto. Lo que contribuya al logro de ese objetivo será bueno, y será malo lo que lo dificulte.
No estoy de acuerdo en el pensar que todo lo que hacemos lo hacemos para satisfacernos, ya que la diferencia esencial que tenemos con los animales es el de poseer razón, voluntad y libertad, y si actuáramos simplemente por instintos y placeres seriamos animales, hay otros motivos mas importantes y trascendentes que el placer para actuar de una determinada manera. Si nos apoyáramos y buscáramos solo el placer como fin de la vida, no tendría sentido, la felicidad va más allá del placer.
El placer no es algo bueno ni malo, sino que depende de para qué se busca y dónde ese placer.
Existen dos variantes en el hedonismo, el positivo, que se encarga de alcanzar un máximo placer y el negativo, se encarga de evitar el dolor.
El siguiente capítulo trata de la Formación o el propio interés y el sentido de los valores, en el que se afirma que la respuesta del hedonismo a la pregunta de ¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos? tiene unos límites, ya que los hombres queremos algo mas que la simple búsqueda del placer, mantenernos en el ser, es decir, deseamos la realidad mas que el placer, una felicidad apoyada en la realidad.
El texto afirma que la creación de intereses objetivos y el conocimiento de los valores de la realidad es un elemento esencial para una vida lograda, existe una jerarquía objetiva a la hora de determinar valores y placeres, y es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
Las exigencias o lo que nos mandan, no son cosas que debemos hacer como una obligación, sino que son algo que queremos, ya que si tu madre te levanta por la mañana no es una obligación, es algo que quieres hacer para poder ir a la universidad y estudiar; algo de tu propia voluntad.
Desde la antigüedad, todos los hombres se han hecho la misma pregunta sobre qué es lo que de verdad queremos y muchos han llegado a la conclusión de que lo que el hombre quiere siempre es el placer y rechaza lo que no produzca placer. Sin embargo, esta reflexión hedonista, conlleva un error. Los hedonistas hacen las cosas por el placer o satisfacción que puede producir el hacerlas, no por el hecho de desear hacer algo que quiero, me cause satisfacción o no.
El hedonista acaba siendo un esclavo de sus propios placeres y deja de hacer las cosas por su propia voluntad y por tanto no acaba consiguiendo contestar a la pregunta de lo que de verdad queremos y todo hombre busca en la vida.
Por lo tanto, lo que de verdad se quiere es siempre la realidad, es decir, lo que de verdad queremos es el desarrollo de nuestras propias fuerzas y habilidades en la realidad. A toda persona se le da mejor hacer algo que a otras. Por tanto, el explotar de ese modo la cualidad o habilidad que destaca en ella, es hacer lo que en realidad quiere.
En el terreno de la educación, hay que saber introducir al niño cuidadosamente y poco a poco en la realidad, ya que así es como desde pequeño va a conseguir lo que de verdad quiere, y así no dejarse llevar por el hedonismo de “hago y tengo lo que yo quiera y cuando quiera”.
Hemos visto cómo existe una diferencia entre lo mejor-peor, bueno-malo. Sin embargo tendemos fácilmente a unir esto a cuestiones morales: el deber, la exigencia, el mandato. El deber se dirige a la voluntad pero no debemos perder de vista que para hacer algo (seguir ese deber) hay primero que quererlo; querer el deber. Cuando se cae en la apatía, en la falta de voluntad, el deber cae en vacio; no se le puede plantear ninguna exigencia a quien nada quiere.
Así pues la Etica o vida recta no se plantea desde el deber sino desde lo que propiamente queremos. Llegamos a que el deseo más profundo del hombre es el placer y evitar el dolor, en definitiva, sentirnos a gusto. A esta idea de conseguir el placer y evitar el dolor es lo que se denomina hedonismo. Sin embargo no es razón suficiente para la actividad o la moral guiarse por el principio hedonista. El hedonismo cae en un error, en una interpretación falsa de la felicidad, pues toma como fin último la mera satisfacción. En el hedonismo vemos dos variantes una positiva (lograr más placer) y otra negativa (evitar el dolor). Es la búsqueda del placer y la anulación del dolor, su negación lo que estorba a la verdadera felicidad. Es como pretender que una rosa sea más bonita porque no tenga espinas. La realidad es la que es, y hay que aprender a aceptarla para que gestionando la propia libertad sepamos disfrutar del placer, pues es propio de lo humano y a la vez encontrar en el dolor (que también forma parte de la vida del hombre) un sentido que nos haga crecer. El grado o sensación de felicidad depende por tanto de la esperanza. La benevolencia, liberalidad y amistad son fuente de alegría y por ello de felicidad. Debemos saber quiénes somos, de tal modo que nuestra vida no sea que la naturaleza se acomode a nosotros, sino que seamos nosotros los que nos acomodemos a ella, lo cual implica que debamos renunciar a buena parte de nuestros deseos.
El Hedonismo en griego significa ¨Hedoné¨ y este fue el principio de una moral sistemática.
El Hedonismo es una doctrina filosófica que como objetivo de la vida se basa en la búsqueda del placer y la supresión del dolor. Los seres humanos debemos buscar lo que nos hacer bien y lo que verdaderamente nos gusta, solo así conseguiremos nuestro objetivo.
No todos los hombre son hedonistas, pero todos debemos saber que el placer esta en lo que encontramos en las cosas y el en hombre.
Podemos encontrar dos tipos:
1. El Hedonismo negativo: que busca de evitar el dolor. Es propio de las clases dominantes de una sociedad.
2. El Hedonismo positivo: que busca lograr el máximo placer.
Respecto al placer podemos decir que no es ni bueno, ni malo, la cosa es el cómo conseguimos satisfacer esas necesidades para alcanzar el placer. Hay que aclarar que ningún extremo es bueno, ya que no podemos depender solo de alcanzar el placer sino que tenemos que encontrar un equilibrio y no dejar que nuestro cuerpo nos controle.
Al leer estos capítulos me ha parecido interesante reflexionar acerca del hecho de que, la razón existe gracias a que no tenemos todo aquello que deseamos.
Podemos haber llegado a pensar en alguna ocasión que un “mundo perfecto” sería aquel en el que todo el mundo tuviera todo aquello que quisiera, de forma inmediata.
Paradójicamente, esto sería un fracaso puesto que el hombre no poseería justo aquello que le define, la razón, puesto que el hombre se define como un ANIMAL RACIONAL. Si eliminamos en el hombre su racionalidad proporcionándole placeres a su antojo, le reducimos a un simple animal, por lo que no sería dueño de sí mismo, si no que se vería “gobernado” por sus deseos.
Se hace necesario, por tanto, que la persona se adecúe a la realidad. Esta realidad tiene componentes placenteros, pero también de sufrimiento. Este sufrimiento no es algo de lo que uno deba huir, o evitar a toda costa, y no debe verse como algo enteramente negativo. El sufrimiento hace que aumente la fortaleza, la capacidad de superación y tantas otras cosas necesarias para saber vivir de cara a la realidad, afrontando todo lo bueno y lo malo que ésta trae consigo.
Educación o el principio del placer y de la realidad:
Ya que en el primer capitulo se habló del relativismo y absolutismo del bien y del mal, en éste capitulo se habla del querer, ¿quiero algo? ¿Por qué quiero algo? ¿Realmente hago lo que quiero? Estas son las preguntas que se plantean a lo largo del texto.
“Yo hago lo que quiero”, esto es una manera de hablar, pero si es cierto que si uno no quiere nada, no se le puede plantear ninguna exigencia.
¿Cuál es el bien supremo? Obviamente no se puede saber, pero una respuesta antigua a esta pregunta fue: lo que nosotros realmente queremos es lograr el placer y evitar el dolor o dicho de forma más clara “Sentirnos a gusto”. A esta teoría o corriente filosófica se la denomina hedonismo.
El hedonismo también refleja que el verdadero fin de la actuación de los hombres es la satisfacción.
Hacemos las cosas porque nos mueve el placer, el afán de conseguir algo, lo que nos satisface y según Epicuro esto no es del todo cierto.
Epicuro (que era hedonista) sabía que esta respuesta no era del todo cierta, es decir que el hombre no sólo se mueve por los estados del placer.
Epicuro no afirmaba que todos los hombres fueran hedonistas, sino que les recomendaba o animaba a serlo.
Epicuro quería enseñar que el bien supremo no está en las cosas ni en el hombre, sino en el placer que éstos tienen.
Una de las variantes del hedonismo es la positiva, es decir, lograr el placer y la otra, la negativa, evitar el dolor.
Freud define que el desarrollo inicial del niño debe basarse en el principio de placer y el de realidad. Cómo dijo, la naturaleza no se acomoda a nosotros, sino que nosotros nos tenemos que acomodar a ella.
Cuando surgió la ética hace 2.500 años, no se inició con la pregunta: qué debemos hacer; sino con la pregunta de lo que propiamente y en el fondo queremos hacer, pues la mayor parte de lo que queremos no lo queremos propiamente en sí ni por sí mismo, sino que gracias a eso pretendemos lograr una cosa distinta.
Si se conociese el bien supremo, también se podrían diferenciar las morales, atendiendo a si son naturales (Naturales serán aquellas que nos ayuden a alcanzar lo que de verdad y en el fondo queremos), no naturales (las que no lo hacen) o represivas.
La heterominacion, es decir el bien supremo no solo tiene que ser lo que debes hacer, sino que tiene mucho que ver con la voluntad. Los dos fines máximos del bien supremo son: evitar el dolor y conseguir el máximo placer. La sensación de felicidad tiene también mucho que ver con el fin último, el bien supremo. Ya que no es más feliz el que más placeres consigue.
EDUCACION O EL PRINCIPIO DEL PLACER Y DE LA REALIDAD
El hedonismo se basa en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda.
Todos los seres humanos hemos nacido con la posibilidad de experimentar placer, el placer no es bueno, ni malo, simplemente existe, Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde llega, por ello todos los extremos son inconvenientes, y hace que el exceso de placer se convierte en vicio., el placer no es solamente la gratificación sensual o sexual como piensan la mayoría de las personas, hay placeres tan simples y deliciosos como comerte tu comida favorita o realizar un viaje. Existen placeres que al final traen infelicidad, insatisfacción o contratiempos, por ejemplo la popularidad o la fama.
El mayor placer para el género humano debería girar entorno del servicio de los demás, Si aprendemos a distinguir verdaderamente lo que es placer, podremos vivir muchos momentos de felicidad.
"El hedonismo fue la primera explicación de la razón de nuestra actividad"
¿qué nos lleva a hacer aquello y no esto otro? o simplemente... ¿por qué?
No es facil responder a esta cuestion,al hecho de por qué actuamos asi.Sin embargo, el hedonismo lo achaca todo a un ultimo fin: la satisfacción.
He de decir que no estoy del todo de acuerdo con eso.
En el ser humano actuan una serie de procesos entre el estímulo y la respuesta. Son esa serie de procesos los que van a determinar nuestra respuesta; y dependiendo de la persona se realizaran unas respuestas u otras.
Lo que quiero decir, es que no tiene porque actuar el ser humano unicamente para encontrar la satisfacción,a veces, nos mueven intereses distintos,motivos dispares que no tienen por qué estar destinados a esta satisfacción.
LO QUE DESEAMOS ES JUSTAMENTE LA REALIDAD
El Hedonismo, doctrina filosófica de la antigua Grecia, se basa y fundamenta en la búsqueda de placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Por tanto, considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda. Entonces, lo que queremos de verdad en el fondo y aquello por lo que queremos lo demás, es lograr el placer y evitar el dolor y lo que contribuya al logro de ese objetivo será bueno, y lo que lo dificulte, malo.
El hedonismo nos conduce a aceptar que todo logro de un objetivo de la voluntad va unido a una satisfacción, lo cual concluye que el verdadero fin de nuestra actividad es esa satisfacción.
Esta postura, contiene un aspecto importante y esencial en la vida; “antes de tener el deber de hacer algo, debemos desearlo”. Hacer algo bueno en sí mismo, debe ser bueno para mí y debo encontrar en él alguna satisfacción, ya que si no fuera así, si no me aportara algo bueno para mí, no podría quererlo en absoluto.
Epicuro, uno de los grandes Hedonistas, a pesar de afirmar que todos los hombres debían aprender que el bien supremo no está en las cosas ni en el hombre, sino tan sólo en el placer que en ellos encontramos, afirmaba también que el hombre no se mueve en general por estados de placer sino por múltiples cosas de la vida, importantes y poco importantes, buenas y malas, y que uno se hace desgraciado al no alcanzar nunca lo que desea.
Bien, pues si partimos de que el hombre desea ante todo placer, existe otro impulso que lo sustituye, el apetito de conservación. El hombre al igual que los animales posee los instintos de hambre y sed y sexual, pero a diferencia de ellos, si reflexiona razonadamente sobre la satisfacción de esos impulsos puede separarlos de su fin natural que es la conservación propia de la especie.
Por otro lado, Freud afirmaba que la naturaleza no se acomoda a nosotros sino que somos nosotros los que tenemos que acomodarnos a ella. Un niño, en su desarrollo aprende que la realidad es algo que no corresponde a voluntad, automáticamente y sin límites a nuestros impulsos. Por esto, debemos renunciar a una parte de nuestros deseos para que puedan realizarse otros, e incluso para mantener esa existencia.
No buscamos una felicidad basada únicamente en el placer. Sí buscamos placer, pero placer real, no placer al margen de la realidad. Precisamente, la realidad, es algo de lo que no podemos prescindir. En ella, dolor y placer aparecen mezclados y ambos tienen una importante función; el dolor puede mostrarnos los peligros de la vida estando así al servicio de la autoconservación. La obtención de placer no es lo principal, lo que de verdad y en el fondo deseamos, es un aspecto que acompaña a aquello que verdaderamente queremos deseamos. Que nuestra conservación esté siempre en juego, incluso sabiendo que todo tendremos por final la muerte, es lo que da sentido a la vida. Esa realidad es lo que justamente buscamos. Precisamente lo que hace valiosa a la vida es que existe un final; de lo contrario no existiría una existencia plena. Ni la autoconservación ni el placer son el verdadero sentido de la vida ya que sí podríamos desear vivir eternamente, pero si fuera así, la vida no sería valiosa, todo caería poco a poco en la intrascendencia y todo daría completamente igual y por esto es precisamente por lo que el presente tiene ese elevado valor, porque nunca más volverá.
Por tanto, creo que queda bastante claro que lo que el hombre de verdad y en el fondo desea es justamente la realidad, y quien comprenda que lo que deseamos es esa realidad, de modo que en la experiencia de la realidad y en la activa contraposición a ella, alcanzamos a ser nosotros mismos, verá las cosas de otro modo. Comprenderá que el bien tiene que ver con la experiencia de la realidad, con el hacer justicia a esa realidad.
El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda. Todo aquello que ayuda a conseguir el objetivo planteado será bueno y viceversa.
A todos los hombres se les recomendaban que fueran hedonistas, pero no todos lo eran. Debían tener en mente que el bien supremo no se podía encontrar ni en el hombre ni en las cosas. El bien supremos solo se encontraba en el placer que encontramos en las cosas.
El hedonismo se divide en:
- El Hedonismo positivo: cuyo objetivo es alcanzar el placer máximo.
- El Hedonismo negativo: no llega a alcanzar el placer, pero intenta evitar el dolor.
¿Qué es lo que de verdad y en el fondo queremos las personas en la sociedad?
Como el tema trata, lo que las personas en la sociedad quieren es lo que la propia palabra, hedonismo, dice, el placer, aunque la gente ahora quiere más que eso; una felicidad que se apoye en la realidad.
El placer no es bueno ni malo. Lo que no es bueno es llevarlo al extremo, ya que estaríamos hablando de vicios. No nos debemos dejar llevar por los placeres, por que a veces traen consecuencias que no nos agradan. Por ejemplo el placer de comer chocolate, pero si eres diabético, el placer de 5 min puede llevarte al dolor.
El capítulo 3 nos adentra en aquello que de verdad queremos, aquello a lo que de verdad el hombre aspira. Y podemos responder que es algo mucho más que el placer: mantenernos en el ser, la felicidad. Una felicidad que se apoye en la realidad. Vemos pues como placer y realidad son dos abstracciones que no describen adecuadamente en qué consiste nuestro último fin. Más que el placer podemos y debemos hablar de alegría; mientras el placer lo causa algo, la alegría tiene un objeto y contenido. De ahí la necesidad de formación, entendiendo por formar el proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo para aumentar su capacidad de dolor y gozo. Ser feliz tanto el placer (el cuan del mismo modo que viene se va) sino estar en armonía y amistad con uno mismo. Entender así la felicidad implica que debe haber un objetivo para dar esa unidad al ser a nosotros mismos y no dependamos únicamente de nuestro humor interno
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